Mi idilio con el budo surgió después de algunos problemas de índole personal que gatillaron en mi el deseo de volver a practicar artes marciales, sin mucho peregrinar, y no queriendo decir desinformado, di con un dojo que tenia algo ciertamente raro y esto era que contaba con dos instructores, luego de un par de llamadas infructuosas y unos cuantos cigarrillos pude comunicarme y pactamos una practica; En mi 1∞ entrenamiento me sentí como uno de esos muñecos de prueba de choques automotrices, era como lanzar un conejo a una jauría de lobos hambrientos perdidos en la inmensidad de la estepa siberiana, actitud seguramente provocada por mi bello pelo verdeazulado, en fin termine destruido, solo faltaba que alguien tomara una escoba y una pala y me recogiera; Luego las preguntas:
-te gusto?
-Si, es sutil como el aikido, eficiente como el jujitsu y mortífero solo como Èl.
La 2∞ clase no fue muy diversa en algunas cosas, pero la pequeña gran diferencia era que si al comienzo eran lobos jugando a despedazarme, en esta ocasión tenia solo a un oso negro, el cual por lo visto y vivido estaba ansioso de demostrarme los 1000 dolores distintos que un ser humano puede experimentar; luego volviendo a casa me di cuenta que era tarde para dar pie atrás, que esas miserables dos clases me habían infectado y que en ese preciso momento se estaban incubando en mi interior, habiendo entrado de manera engañosa como cualquier virus. Sentía ademas que este se propagaba . Cuáles eran los síntomas? y Cómo lo reconocía? eso era fácil:
1∞ síntoma: Soñar con budo.
2∞ síntoma: Durante la actividad diaria mas de un omote, taisabaki y demases cruzan por tu mente.
3∞ síntoma: Decides conocer mejor toda esa cultura e internet se vuelve un gran aliado.
4∞ síntoma: Comprendes finalmente que pase lo que pase no lo podrás dejar nunca.
Bueno así continué con este largo camino de perfección personal el cual estoy recién comenzando, ya que después de poco mas de un año junto a esta hermosa gente y de unos cuantos viajes inolvidables tuve que emigrar y tornar mis genes a su origen. Así que hoy en día practico solo ya que el dojo mas cercano esta lejos y aun no tengo automóvil; Sin embargo el virus me dice dale, practica kihon happo, sin claudicar, escucho a mis instructores -verdaderos amigos- y compañeros de camino decir, “mira tu postura”, “fluido”, “sin fuerza”, en el mundo no hay nada tan lindo y hermoso y muchas veces agotado luego del trabajo es este recuerdo el que me da fuerzas que ni siquiera yo sabía que tenia para seguir aunque sea 1 hora y entregarme en cuerpo, mente, corazón y alma a esto.
Giovanni Rosso.





